
La renovación de la Política
Por Pablo Vidal
Mucho se ha hablado de la renovación de la política en esta campaña presidencial, ya sea recalcando la juventud de un candidato o instalando a gente de corta edad en cargos de relevancia, pero el debate presidencial tiene muy poco de renovado y mucho de añejo, ¿cuál es el error entonces?
Al parecer los principales errores han sido asumir que tener menos edad es sinónimo de juventud, y por otra parte, asumir que la juventud es sinónimo de renovación.
A esta altura poco importa la edad, Frei y Piñera rondan las seis décadas, no obstante ambos hablan de "renovación" y "cambio", propuestas aparentemente juveniles, y probablemente uno de ellos dirija el país los próximos 4 años.
Por otra parte, si las campañas son audaces en las temáticas que abordan o la forma en que van a enfrentar el debate político, eliminando los golpes en el pecho cuando se habla de la píldora del día después, acabando con las victimizaciones cuando se enrostran errores pasados, sin lloriqueos cuando la opinión pública critica, aboliendo los temas tabú cuando no les convienen, solo entonces podremos hablar de renovación de la política, y entonces, a nadie le va a importar la edad.
Si queremos renovar la política entonces hay que cambiar la forma y el fondo de nuestro debate político. Empecemos a debatir ideas y abramos la discusión para ver cual es el Chile que soñamos para el futuro, porque con el debate actual, la renovación de la política no es más que un discurso.
Al parecer los principales errores han sido asumir que tener menos edad es sinónimo de juventud, y por otra parte, asumir que la juventud es sinónimo de renovación.
A esta altura poco importa la edad, Frei y Piñera rondan las seis décadas, no obstante ambos hablan de "renovación" y "cambio", propuestas aparentemente juveniles, y probablemente uno de ellos dirija el país los próximos 4 años.
Por otra parte, si las campañas son audaces en las temáticas que abordan o la forma en que van a enfrentar el debate político, eliminando los golpes en el pecho cuando se habla de la píldora del día después, acabando con las victimizaciones cuando se enrostran errores pasados, sin lloriqueos cuando la opinión pública critica, aboliendo los temas tabú cuando no les convienen, solo entonces podremos hablar de renovación de la política, y entonces, a nadie le va a importar la edad.
Si queremos renovar la política entonces hay que cambiar la forma y el fondo de nuestro debate político. Empecemos a debatir ideas y abramos la discusión para ver cual es el Chile que soñamos para el futuro, porque con el debate actual, la renovación de la política no es más que un discurso.
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