La Gran Estupidez Por Gonzalo Layseca
Aprovechándose de que la agenda semanal estaba copada por las reacciones al asesinato del comunero mapuche Jaime Mendoza Collío, el gobierno, finalmente promulgó la Ley General de Educación.
De pocó sirvió la Revolución Pingüina, pues el acuerdo entre las 2 coaliciones hegemónicas hizo oídos sordos a las principales demandas de los actores involucrados en la educación. Así, quedaron fuera de la legislación, o reducidos en importancia, temas como la Educación Pública, la Educación Superior y el lucro privado en el sector educativo.
Si bien este engendro al menos significó el fin de la LOCE, contiene una política tremendamente peligrosa: la habilitación para que profesionales no pedagogos trabajen como profesores en los colegios.
Es paradójico que, en vez de promover que las y los mejores capacitados estudien pedagogía, y posteriormente ejerzan la docencia, se ponga el incentivo para que los jóvenes talentosos, y con ganas de enseñar, estudien otras disciplinas y de igual manera tengan derecho a dictar clases. Esto se suma a los bajos requisitos de ingreso para las carreras de pedagogía, frente a otras con mayor valoración en el mercado laboral.
Por ejemplo, el requisito de PSU para ingresar a Pedagogía en Matemáticas en la UMCE (Universidad especializada en Pedagogías) es de tan sólo 560 Puntos Ponderados. En tanto, para ingresar a Ingeniería Civil en la Universidad de Chile se requiere obtener sobre 717 Puntos. Asimismo, un profesor de Matemáticas recién egresado aspira a un sueldo promedio de 488.437 pesos, mientras que un Ingeniero Civil puede obtener más de 1.048.585 pesos.
Por tanto, si no se elevan los estándares mínimos para acceder a la Universidad y no se mejoran las remuneraciones de los docentes, las Escuelas de Pedagogía terminarán convirtiéndose en "el baile de los que sobran".
3 comentarios:
Gonzalo, subir los requisitos de ingreso a las carreras pedagógicas no soluciona el problema.
Y como subirías los sueldos, por vía legal o tu crees que al subir los requisitos el sistema "nivelará hacia arriba"?
El huevo o la gallina. Asumo que el fundamento teórico para haber dejado la ley tal cual es que las escuelas de pedagogía no son capaces de resolver el problema en las aulas. Por eso el recurrir a "profesionales". Pero ¿por qué no invertir en las mismas escuelas de pedagogía en vez de liberarlizar por liberalizar? No sé si el mercado sea capaz de solucionarlo todo.
Además, toda medida tiene su lado turbio. Está claro que acá se busca reducir el poder sindical de los profesores. Digamos las cosas como son.
Efectivamente, los salarios de los profesores se pueden subir vía legal, dado que gran parte del magisterio son funcionarios del sector público.
En Finlandia, por ejemplo, los salarios de los docentes están en la escala más alta de remuneraciones, pues entienden la importancia social de los profesores.
Asimismo, los requisitos de ingreso permitirán filtrar mejor, dado que es inconcebible que la carrera docente siga siendo para los que "no les alcanzó el puntaje para otra cosa".
Y claro que concuerdo con Nacho en que esto, a la sazón, busca limitar el poder del magisterio como gremio, debilitando al sector frente a los otros actores de la gestión educativa.
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